10.04.2013

¡Basta de recitales en la Costanera Sur!

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La zona de Puerto Madero se ha transformado, cada vez más frecuentemente, en epicentro de convocatorias masivas, en especial carreras y recitales.
 
Es evidente que ni la geografía ni la infraestructura de nuestro barrio están preparadas para recibir semejante aglomeración de gente. ¿Las consecuencias? Trastornos en el estacionamiento, congestionamiento e incluso bloqueo temporario de sus limitados accesos. Recordemos que sólo cinco puentes comunican a Madero Este y Costanera Sur con el resto de la ciudad.
 
Para colmo, en general estos eventos multitudinarios no son comunicados oficialmente a la comunidad y toman desprevenidos a vecinos, comercios, restaurantes y visitantes asiduos, dificultando el tránsito y el ritmo habitual. El barrio se torna caótico e imprevisible.
 
Sin dudas, el impacto más grave se dio el miércoles 3 y sábado 6 de abril, cuando recitales realizados en la ex Ciudad Deportiva de Boca generaron vibraciones en la mayoría de los edificios de la zona. De hecho, como no se había advertido previamente la existencia de estos mega eventos, muchos vecinos no relacionaron y bajaron temerosos al hall de sus edificios, desconociendo qué es lo que estaba sucediendo.
 
Los temblores más fuertes se percibieron en complejos aledaños como Madero Harbour, Zéncity, Terrazas de Puerto Madero, Madero Plaza pero también se sintieron con fuerza en torres como El Faro y Mulieris. De hecho, vecinos de La Boca y Barracas vivieron y denunciaron situaciones parecidas.
 
La ex Ciudad de Boca es actualmente propiedad de la empresa IRSA, quien planea un desarrollo inmobiliario multimillonario en el lugar, que está pendiente de aprobación desde hace años en la Legislatura, debido a la oposición que genera su impacto ambiental. Para “compensar”, pareciera que ha decidido destinarlo mientras tanto a recitales masivos, y evidentemente cuenta con el visto bueno y la habilitación del Gobierno de la Ciudad.
Un verdadero disparate, si se tiene en cuenta lo inhóspito e inaccesible que es ese predio.
Sin transporte público que lo conecte, estos eventos se transforman en el paraíso de los “trapitos”, que dicho sea de paso aprovechan y extienden sus “dominios” de la Costanera Sur a Puerto Madero.
 
Al recital del sábado 6 de abril concurrieron ¡55 mil personas!. Y tan poca planificación hubo, que la convocatoria se superpuso con una carrera de 10 kilómetros que tuvo lugar esa misma tarde desde el Parque Micaela Bastidas. ¡Bingo! Es evidente que las distintas áreas del Gobierno encargadas de autorizar ambos eventos no mantienen un contacto fluido. Como consecuencia, la Prefectura debió hacer un esfuerzo extra para coordinar y ordenar una situación desbordante. ¡Cómo si sobraran efectivos en la calle últimamente!
 
Ante las denuncias, el Gobierno de la Ciudad salió a advertir que se habían hecho mediciones de impacto, aclarando días después que los resultados daban cuenta que “no se habían superado los niveles establecidos”. Sin embargo, las denuncias no eran por “ruidos molestos” sino directamente por vibraciones. “Soy arquitecto, viví 7 años en Los Angeles y puedo afirmar que el movimiento que hubo en mi departamento fue similar al ocasionado por un terremoto”, nos contó Gabriel, vecino de Terrazas del Puerto.
 
Jorge, oriundo de Zéncity e ingeniero, comparte y confirma esa apreciación: “La gente que asiste a los eventos al moverse y saltar, más las vibraciones propias del sonido, provocan una especie de fuerza horizontal similar a la que se origina en los sismos. Si la estructura fue calculada para soportar ese esfuerzo no hay ningún problema, pues se dimensiona teniéndolo en cuenta, sino no existirían los estadios. Por otro lado, los suelos de la zona están saturados y tienen características que ayudan a generar estos procesos. Es evidente que nadie planificó nada, ni pensó si concentrar gente en ese lugar iba a repercutir en los edificios de la zona, que van a sufrir deterioros con seguridad, sólo es cuestión de tiempo y observación detallada”.
 
Por su parte, la Asociación de Vecinos de Puerto Madero envió una carta al Ministerio de Ambiente y Espacio Público y a la Agencia de Protección Ambiental subrayando que “resulta incomprensible cuál es el sistema de habilitación que permite un festival  de tamaña envergadura sin el control necesario que impida la consecuencia de riesgos para las personas y los edificio que lo rodean. Es por todos conocidos los antecedentes de otras zonas de la ciudad que fueron reiteradamente denunciados por las vibraciones, pogo, movimiento de edificios, altísimos decibeles de sonido, invasión del espacio público, razón por la cuál no tenemos claro cuáles fueron las motivaciones que se tuvieron para la autorización de este festival"

"Nuestro barrio se ha convertido con el tiempo en un centro de eventos al aire libre que, sin respiro, combina maratones, filmaciones, automovilismo y recitales, estando quienes habitamos la zona la mayoría de las veces cautivos e impedidos de movilizarnos libremente . Por ello requerimos su intervención a los efectos de regular en términos de una equilibrada convivencia estas situaciones, para evitar males mayores e irreparables, que luego sólo sirven para el análisis de lo que habría que haber hecho y no se hizo”, concluye.

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