Julieta Lanteri (1873-1932)


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Nació en Italia pero su familia se radicó en La Plata cuando era muy chica. Logró ser aceptada en el Colegio Nacional, un colegio de varones que posibilitaba el ingreso a la universidad.

Eligió estudiar Medicina y fue la sexta médica recibida en el país. En 1907 se le negó la adscripción a la Cátedra de Enfermedades Mentales por ser italiana. Gestionó, entonces, la carta de ciudadanía, que le fue conferida en 1911, transformándose así en la primera argentina naturalizada.

Al día siguiente de concedida la ciudadanía, fue a inscribirse al padrón electoral de la ciudad, aprovechando que había un reempadronamiento. Se presentó con su carta de ciudadanía y una copia de la ley 5098 que disponía que se renovara el padrón de la Capital Federal cada cuatro años y que en su artículo 7º establecía como condiciones para inscribirse en el registro: ser ciudadano mayor de edad, saber leer y escribir, presentarse personalmente a realizar el trámite, haber pagado impuestos comunales por valor de 100 pesos como mínimo o ejercer alguna profesión liberal dentro del municipio y tener domicilio en la Ciudad por lo menos desde un año antes. Julieta reunía varios de los requisitos y el hombre no pudo negarse a incorporarla. El 23 de noviembre de 1911, Lanteri votaría en la iglesia de San Juan, frente a la mirada estupefacta de los varones, convirtiéndose en la primera mujer en sufragar del país y -según algunos historiadores- de Latinoamérica. Faltaban 40 años para que las argentinas accedieran a las urnas.

En vísperas de los comicios nacionales de 1919, descubrió que su nombre no figuraba en los padrones y volvió a recurrir a los tribunales, pero su reclamo fue rechazado con el argumento de que debía exhibir la libreta de enrolamiento, un documento exclusivamente masculino. No se dio por vencida y descubrió que la Constitución Nacional vedaba la posibilidad de votar a las mujeres pero no la de ser elegidas. Entonces, en abril de 1919 creo su propia agrupación, el Partido Nacional Feminista, y se presentó como candidata a diputada. También en este caso sería pionera.

Hizo campaña en las calles, hablando en las esquinas, en los intervalos de las funciones del cinematógrafo y empapeló la ciudad con sus afiches. Y consiguió 1730 votos, obviamente todos masculinos.

En 1920 organizó junto con Alicia Moreau de Justo un simulacro de votación femenina en la Plaza Flores, en el que participaron más de 4000 porteñas. Siguió presentándose como candidata hasta 1930. Murió en 1932 en un extraño y sospechoso accidente de auto.